Dios nuestro y protector nuestro: un sólo día en tu casa es más valioso para tus elegidos que mil días en cualquier otra parte.
Oremos:
Andábamos perdidos, pero Cristo nos salvó por su misericordia
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a Tito
Sal 22, 1-3a.3b-4.5.6
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en prados de hierba fresca me hace descansar, me conduce a aguas tranquilas y renueva mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien, haciendo honor a su nombre. Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú estás conmigo, tu vara y tu bastón me dan seguridad.
Me preparas un banquete para envidia de mis adversarios, perfumas con ungüento mi cabeza, y mi copa está llena.
Tu amor y tu bondad me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré por siempre en la casa del Señor.
Aleluya, aleluya.
¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo cuando le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían:
Acepta, Señor, los dones que te presentamos para esta Eucaristía a fin de que, a cambio de ofrecerte lo que tú nos has dado, podamos recibir de ti tu misma vida.
El misterio de nuestra salvación en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Mi alma espera al Señor con más ansia que los centinelas el amanecer, porque con el Señor viene la misericordia y la abundancia de su gracia.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Enciende, Señor, nuestros corazones con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo sobre todo, podamos obtener aquellos bienes que no podemos nosotros ni siquiera imaginar y has prometido tú a los que te aman.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
3, 1-7
Querido hermano: Recuerda a todos que respeten plenamente a las autoridades que gobiernan; que les obedezcan y estén dispuestos a hacer el bien; que no calumnien a nadie, que sean pacíficos, amables y siempre bondadosos con todo el mundo. Porque también nosotros fuimos en otro tiempo irreflexivos, rebeldes, descarriados, esclavos de toda clase de malas inclinaciones y placeres, llenos de maldad y de envidia; éramos despreciados y nos odiábamos unos a otros.
Pero ahora se ha manifestado la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres. El nos salvó, no por nuestras buenas obras, sino en virtud de su misericordia, por medio del bautismo regenerador y la renovación del Espíritu Santo, que derramó abundantemente sobre nosotros por Jesucristo nuestro Salvador. De este modo, salvados por su gracia, Dios nos hacer herederos conforme a la esperanza que tenemos de heredar la vida eterna.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta.Aclamación antes del Evangelio
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que hagan.
Aleluya.Evangelio
17, 11-19
"¡Jesús, Maestro, ten
compasión de nosotros!"
Al verlos, Jesús les dijo:
"Vayan a presentarse a los sacerdotes".
Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, al verse sano, regresó alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Era un samaritano. Entonces preguntó Jesús:
"¿No eran diez los que quedaron limpios?; ¿dónde están los otros nueve? ¿Tan sólo este extranjero regresó para dar gracias a Dios?"
Después le dijo al samaritano:
"Levántate y vete; tu fe te ha salvado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria diciendo:
[Misa]Antífona de la Comunión